Erase una vez un productor de espectáculos que, para celebrar un acontecimiento importantísimo en su empresa, decide organizar algo extraordinario. Algo que nunca antes había realizado y que espera que recuerde para la posteridad.
Y como antes no había organizado un pase de modelos, pues se le ocurre que seria algo innovador.
Pues bien. Llega el momento de elegir a un diseñador para poder mostrar su obra ese día.
Buscan entre la oferta de diseñadores y grandes modistos y se decantan por uno que creen sera el que le de ese toque especial que buscan. Es un gran diseñador que ha trabajado para otras pasarelas y que tiene fama de tener chispa creativa y facilidad para desenvolverse entre telas y patrones. Además, este diseñador crea exproceso para ese desfile en cuestión y su forma de trabajar se reconoce por la exclusividad.
No es como otros diseñadores famosetes que son muy influenciables en su trabajo y que a veces copian el trabajo de los demás, le cambian cuatro pespuntes y corriendo con la prenda nueva. No, este no. Lo que se vea ese día es solo y exclusivamente para ese día.
El productor y sus colaboradores muy contentos por la elección que han hecho, preparan el evento con sumo detalle y lujo.
Todo esta preparado. El escenario, la música, la iluminación, todo.
El evento ha tenido repercusión mediática y acuden numerosos invitados, tantos versados en la materia, como profanos en ella. Pero nadie quiere perderse ese gran día.
Y llega el momento esperado. Las modelos empiezan a salir y a desfilar por la pasarela. Y llega la sorpresa que nadie se esperaba: la ropa con la se inicia el desfile es la misma que hace cuatro años se lucio en otro evento de las mismas características.
Decepción.
A continuación siguen saliendo prendas que antes no se han visto, pero claro, si no has tenido la oportunidad de poder ver toda la obra de ese diseñador, ya te queda la duda interior de saber si todo lo que estas viendo es original o no.
Ahora, el famoso diseñador creativo ha pasado a convertirse en un sastrecillo con bastante maña.
¿Qué moraleja podemos aprender de este cuentecillo?. Pues que a veces nos dejamos llevar por la fama que precede a los profesionales y no nos paramos a cuestionar si realmente hace bien su trabajo, como para que sea tan conocido.
Hay momentos que es más preferible confiar en el entorno cercano y no dejarse llevar por el famoseo. Que no todo el monte es orégano.
Pd: Esta historieta es pura ficción y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Ella decía....."Yo siempre seré mucho más joven que tú....."
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Y mucho más inteligente, y mucho más despierta, y mucho más espabilada que
yo para todo ......
Siempre fue por delante mía y siempre irá por delante.
Re...
Hace 11 años






